¿Yoga Nidrā sustituye al sueño? Qué sucede cuando nos dormimos durante la práctica

Dormirse durante una práctica de Yoga Nidrā es muy frecuente. De hecho, para muchas personas, especialmente al comienzo, resulta difícil permanecer conscientes mientras el cuerpo entra en un estado de relajación tan profunda.

Esto no significa que estén practicando mal.

Cuando existe cansancio acumulado o una privación importante de sueño, es natural que el cuerpo aproveche la quietud, la comodidad y la sensación de seguridad que ofrece la práctica para dormirse. Sencillamente, el organismo está respondiendo a una necesidad más inmediata.

Muchas personas escuchan una sesión de Yoga Nidrā al acostarse o cuando se despiertan durante la noche. Del mismo modo que otras personas utilizan la radio, un pódcast o una voz familiar para volver a conciliar el sueño, la práctica puede convertirse en una presencia que acompaña el tránsito hacia el dormir.

Y esto también está bien.

Dormirse no significa fracasar

En Yoga Nidrā cultivamos la posibilidad de permanecer conscientes mientras el cuerpo entra en una relajación profunda y se aproxima al sueño. Sin embargo, esta orientación no necesita convertirse en una lucha por mantenernos despiertos. Algo que raramente se consigue por esfuerzo.

Podemos sostener una intención amable de escuchar y seguir la práctica sin exigirnos alcanzar un estado determinado. Algunas veces permaneceremos conscientes; otras, aparecerán fragmentos de sueño; y en muchas ocasiones transitaremos por estados intermedios que después resultará difícil recordar o describir.

La experiencia no siempre es lineal. Podemos escuchar algunas palabras, perder el hilo, volver a escuchar la voz y descubrir que ha transcurrido un tiempo del que no tenemos memoria. Todo ello forma parte de la manera en que la consciencia fluctúa cuando nos acercamos al sueño.

¿Practicar Yoga Nidrā o utilizarla para dormir?

Tal vez sea útil distinguir entre practicar Yoga Nidrā y escuchar una sesión para acompañar el sueño.

Cuando practicamos Yoga Nidrā, cultivamos una cierta continuidad de la consciencia: intentamos seguir las indicaciones y reconocer lo que aparece mientras el cuerpo descansa profundamente. Cuando utilizamos una grabación para dormir, nuestra intención puede ser sencillamente sentirnos acompañados y permitir que la voz nos lleve al sueño.

Son experiencias diferentes, pero ninguna de ellas tiene por qué considerarse incorrecta.

En algunos momentos nos interesará explorar Yoga Nidrā como práctica de consciencia. En otros, necesitaremos que la sesión nos ayude a descansar, a volver a dormirnos o a atravesar una noche difícil. La misma grabación puede incluso cumplir funciones distintas dependiendo del día y de las necesidades de quien la escucha.

Yoga Nidrā no sustituye al sueño

Yoga Nidrā puede ofrecer una experiencia de descanso profundo, pero no debería utilizarse habitualmente para reemplazar las horas de sueño que el organismo necesita.

Es frecuente escuchar que una hora de Yoga Nidrā equivale a cuatro o cinco horas de sueño. La cifra varía dependiendo de quién la transmita y, aunque se ha repetido durante años, no existe una base científica que permita establecer una equivalencia precisa entre una práctica de Yoga Nidrā y un número determinado de horas de sueño.

Podemos sentirnos profundamente renovados después de una sesión. La práctica puede ayudarnos a reducir la activación, liberar tensión y acceder a una cualidad de descanso que quizá no encontramos fácilmente en la vida cotidiana. También puede ser un recurso valioso para recuperarnos después de una mala noche o para acompañarnos cuando no conseguimos volver a dormir. Pero esto no significa que reproduzca todas las funciones fisiológicas que tienen lugar durante las diferentes fases del sueño ni que pueda compensar de forma habitual su privación.

No es necesario estar completamente descansados para practicar. Si así fuera, muchas de las personas que más necesitan un espacio de descanso quedarían fuera de la experiencia. Pero cuando existe una deuda importante de sueño, es probable que el cuerpo aproveche la quietud y la sensación de seguridad para dormirse.

Con el tiempo, si el cuerpo se siente más descansado y se familiariza con la práctica, quizá resulte más fácil permanecer en esos espacios intermedios entre la vigilia y el sueño. Pero esto no necesita convertirse en una meta ni en una medida con la que juzgar la calidad de nuestra experiencia.

Yoga Nidrā no necesita equivaler a cuatro o cinco horas de sueño para ser una práctica profundamente reparadora. Su valor no reside en permitirnos dormir menos, sino en la calidad de descanso y escucha que puede ofrecernos.

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